Comunicación Interna. 7 excusas para demorar su implantación

Tal y como están las cosas, mis empleados bastante tienen con cobrar a fin de mes, así que no estamos para contarles cómo va la empresa. A mí, en términos de comunicación, lo que verdaderamente me interesa es que la compañía aparezca mucho en la prensa. Para qué voy a comunicar nada internamente si mi gente ya se entera de todo por los periódicos. La comunicación no es nada extraordinario: sin ella, difícilmente podríamos trabajar. Nos planteamos la Comunicación Interna como uno de nuestros principales objetivos estratégicos para la década de los ’90.

Estas frases tan contradictorias, recogidas en conversaciones con diferentes ejecutivos de empresas españolas, reflejan, creo que con bastante contundencia, la situación por la que atraviesa la Comunicación Interna en nuestro país. Por una parte, se encuentran quienes, en términos de comunicación, dan prioridad a la presencia de sus compañías en la prensa, por entender que así consiguen publicidad indirecta y gratuita, y que lo que verdaderamente importante en la empresa es producir y facturar, eliminando actividades internas que no tienen una relación inmediata con la cuenta de resultados.

Por otra, están los que, como punto de partida y referencia de sus actividades empresariales, apuestan decididamente por integrar a las personas en torno a los objetivos generales de la compañía a través de la comunicación, ya que entienden que ésta actitud puede llevarles a conseguir una ventaja competitiva sostenible en el largo plazo.

Si me aventurase a cuantificar una y otra tendencia, podríamos decir que el 95% de las empresas españolas se encuentran dentro del primer bloque, mientras que sólo el 5% restante figuran en el segundo.

Pero…¿por qué tanta resistencia? ¿Por qué si la práctica totalidad de la doctrina empresarial reconoce que la Comunicación Interna es un elemento clave de gestión para favorecer la integración de las personas en sus compañías, actualmente existen tantos reparos para apostar decididamente por ella?.

La respuesta a esta pregunta hay que buscarla en una serie de excusas que tradicionalmente se emplean en las empresas desde sus principales órganos ejecutivos como razones de peso para demorar la implantación de un Programa de Comunicación Interna con todas sus consecuencias, es decir, apoyándolo desde la Dirección General con recursos, medidos en personas, tiempo y dinero, y no sólo con buenas intenciones. A lo largo de este artículo intentaré desmontar estas excusas, aportando algunos  argumentos que puedan contrarestarlas.

¿Cuales son las 7 excusas?

Excusa primera. “La Comunicación Interna no aumenta los ingresos de mi compañía. No hay una relación directa e inmediata entre la cuenta de resultados y la implantación de programas de Comunicación Interna.

Excusa segunda. “La Comunicación Interna es, por definición, un gasto de difícil justificación. Las acciones de Comunicación Interna, exigen unos recursos adicionales  medidos en personas, tiempo y dinero, que no están directamente ligados con el ejercicio de nuestra actividad.

Excusa tercera. “La Comunicación Interna me puede crear problemas con la línea jerárquica de la compañía. No quiero canales paralelos. Siempre que se habla de Comunicación Interna en la compañía, el personal tiene la tentación de saltarse los conductos reglamentarios existentes.

Excusa cuarta. “La Comunicación Interna no incrementa la productividad de la plantilla. No existe relación directa entre las acciones de comunicación y el incremento de la productividad de las personas, porque, en el fondo, ésta se consigue a través de incrementos salariales, ascensos, asignación de mayores responsabilidades.

Excusa quinta. “Todos mis empleados leen la prensa; a través de ella conocen perfectamente las noticias importantes de la compañía. Gracias a los periódicos consigo una difusión gratuita de los mensajes que quiero transmitir a mis clientes y a mi plantilla.

Excusa sexta. “La sola función de Comunicación Interna no tiene contenidos como para ocupar la jornada laboral de un responsable formal ni, mucho menos, de un equipo. Si el principal protagonista de la Comunicación Interna es la línea de mando, no es necesaria la presencia de ninguna unidad específica dedicada a ella.

Excusa séptima. ” En la práctica es difícil que la Comunicación Interna contribuya a trasmitir la misión de la compañía. Aunque sobre el papel sea fácil decir que la Comunicación Interna es un elemento clave para trasmitir la misión de la compañía e integrar a las personas en torno a ella, en la práctica no veo ni que sea posible ni que sea relevante para mi gente conocer la misión para el ejercicio de su trabajo diario.

¿Qué podemos responder a estas excusas?

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